La vertebroplastia consiste en colocar por vía percutánea una aguja dentro del cuerpo vertebral guiado por vía fluoroscopia (cámara de RX en vivo). Una vez que la aguja se encuentra en el interior de la vértebra, se coloca un acrílico llamado metil-metacrilato, comúnmente llamado cemento. Este cemento entra de forma líquida al cuerpo vertebral, rellenando todos los espacios vértebrales y luego se endurece en los siguientes minutos, de esta manera se crea una especie de yeso interno en la vértebra qué le da solidez a la misma y mejorando así el dolor.


